Mamoplastia de aumento

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Introducción

Ante todo, para conseguir un óptimo resultado, es imprescindible hacer una valoración individualizada de cada paciente, ya que hay mamas muy diferentes: asimétricas, tuberosas, más o menos ptósicas (caídas), con más o menos piel sobrante, si ha dado de mamar, ha engordado o adelgazado…

Existen varios abordajes de la mama: surco submamario, periareolar inferior y axilar. Lo importante es que el bolsillo quede bien hecho, holgado pero ajustado al tamaño de las prótesis, para que el resultado sea natural.

 Nosotros, en términos generales, preferimos la vía del surco submamario por varias razones:

            1.- No alteramos la sensibilidad de la areola-pezón. Hay pacientes que se quejan de la pérdida de sensibilidad erógena.

            2.- Al introducirla por la areola tenemos que seccionar los conductos galactóforos (de la leche), donde puede haber secreciones (aunque hayan pasado muchos años desde la lactancia), siendo la flora bacteriana aquí mucho más rica que en la piel del surco submamario. La prótesis debe introducirse totalmente estéril, por lo que hay más riesgo de infección y contractura capsular.

En cambio, al introducirla por el surco submamario no tocamos la glándula mamaria, por lo que evitamos todos estos riesgos y la mama sigue siendo virgen para la lactancia y pruebas radiológicas.

            3.- La areola es el centro óptico de la mama, por lo que cualquier cicatriz a ese nivel es más visible que una situada en el surco submamario o  medio centímetro por encima, que se ve todavía menos que en el propio surco. De todas formas depende de la cicatrización de cada persona, tan sólo un 15% de las cicatrices periareolares se llegan a borrar, ya que aunque la paciente cicatrice bien, si la areola es oscura y la cicatriz se despigmenta, se nota más y viceversa, si la areola es clara y la cicatriz se pigmenta (por cuestiones hormonales, de raza, sol…), al ser más oscura, también se nota más. Esto también le puede ocurrir a la cicatriz del surco, pero está más escondida.

El bolsillo para el implante lo hacemos normalmente por debajo del músculo Pectoral Mayor. Esta posición asegura un resultado más natural porque aumenta el grosor de los tejidos entre la piel y la prótesis, sobre todo en personas delgadas, por lo que los bordes del implante no son apreciables y se reduce el riesgo de contractura capsular, en comparación con la posición subglandular. Además facilita la exploración ecográfica, mamográfica y de resonancia magnética. Sólo indicamos la posición subglandular en pacientes con cierta cantidad de mama y grasa, que la tengan algo cedida y no les compense realizarse una mastopexia; aun así les solemos indicar, en estos casos, las prótesis anatómicas, que levantan algo más el CAP (complejo areola-pezón) por vía submuscular y si es preciso pexia periareolar.

Las prótesis que utilizamos están rellenas de gel cohesivo de silicona médica, por lo que si se rompiera la prótesis, nada probable salvo en un traumatismo intenso, no se extravasaría el gel. La superficie es texturada o microtexturada, que evitan la mayor incidencia de contractura capsular que tienen las de superficie lisa. Nuestras prótesis tienen garantía de por vida, incluso una ayuda económica para la intervención, si hay algún problema, durante el primer año, además de sustituir una  o las dos prótesis de forma gratuita. De todas formas y aunque todo vaya bien, recomendamos hacerse una resonancia magnética al cabo de los 10 años, para comprobar el estado del implante.

Existen dos tipos de prótesis: redondas y anatómicas. La diferencia es que el perfil mayor de la prótesis redonda está en el centro y el de la anatómica algo más abajo ya que tiene forma de gota, con gel todavía más cohesivo. En términos generales las dos quedan muy bien y el utilizar una y otra dependerá, en cada caso del criterio del cirujano y preferencias de la paciente. Dentro de las redondas hay varios tipos dependiendo de la proyección y anchura; y en cuanto a las anatómicas, también varios subtipos dependiendo de la proyección, anchura y altura.

Las prótesis anatómicas las utilizamos si queremos darle forma a la mama, en pacientes que no tienen nada de pecho o bien en pacientes con gran distancia de la mama al hombro, para que el pecho comience desde más arriba, pero sobre todo en pacientes con mínima ptosis (mamas algo cedidas) porque levantan algo más el CAP. Sin embargo, el polo superior de la mama, que es el que suele estar más vacío, lo rellenan menos que las redondas, por eso muchas pacientes prefieren las redondas, que también le dan una forma muy bonita a la mama (ya que por la gravedad se deforman algo adaptándose a la mama) y son más resultonas. Además, las anatómicas tienen que permanecer en su posición correcta sin girar, por lo que el bolsillo debe ser bien ajustado; en cambio si las redondas giran no hay ningún problema.

Técnica Quirúrgica

La intervención se realiza con anestesia general que tiene menos riesgo que la anestesia local, ya que habría que infiltrar anestesia debajo del músculo, en la parrilla costal. Dura aproximadamente hora y media. Prescribimos desde el principio un tratamiento antibiótico de amplio espectro y analgésico, que la paciente lo continuará en casa durante la primera semana.

Nosotros dejamos siempre drenaje, a no ser que sea tan sólo cambio de prótesis, para evitar, en lo posible el hematoma y la cápsula mamaria. Al día siguiente retiramos los drenajes, ponemos un nuevo vendaje menos compresivo y le damos de alta a la paciente. A las 24-48h, la paciente se puede retirar el vendaje, sin despegar las cintas adhesivas que cubren la sutura intradérmica y ponerse el sujetador especial, procurando no hacer esfuerzos con los brazos. Si tiene poca distancia entre la areola y el surco submamario, solemos recomendarle una banda para que la presión de la prótesis hacia abajo vaya conformando el polo inferior de la mama.

A partir de los 9 días se pueden retirar las suturas intradérmicas (tan sólo tirar del hilo monofilamento) y a partir de las dos semanas la paciente puede, deforma progresiva, ir haciendo más esfuerzos con los brazos.

Preguntas Frecuentes
¿ Hay que dar masajes?
¿Se puede viajar en avión?
¿Cúanto duran las prótesis?
¿ Existe alguna relación entre las prótesis y las enfermedades de la mama?
¿Se puede dar de mamar?
¿Puedo perder sensibilidad erógena?
¿Cuándo puedo hacer deporte?
Posibles Complicaciones

Las complicaciones en un Cirujano Plástico con amplia experiencia se dan escasamente. La más frecuente en el posoperatorio inmediato es el hematoma, porque pierda el vacío el drenaje o se coagule y no aspire bien. Nosotros en 25 años habremos tenido cinco o seis hematomas. Hay que indicarle a la paciente que los días anteriores a la intervención no tome antiinflamatorios ni otros medicamentos que puedan alterar la coagulación. El hematoma hay que solucionarlo lo más pronto posible. Se pasa a la paciente a quirófano, se saca la prótesis, se evacuan todos los coágulos, se hace hemostasia y se vuelve a introducir la prótesis. Todo lo que sea demorar esta situación es causa de problemas posteriores: deformidad, contractura capsular, infección…

La infección es una complicación mucho más rara, al menos en nuestra casuística, porque introducimos la prótesis por el surco submamario y no tocamos ni la areola-pezón ni los conductos galactóforos, donde la flora bacteriana es más importante. Además prescribimos antibióticos de amplio espectro. En 25 años hemos tenido una infección; se supone que por contaminación hospitalaria por pseudomonas. Suele ocurrir entre la primera y segunda semana. En tal caso se abre la herida por la infección, lo cual no tendría tanta importancia si no hubiera una prótesis debajo. Hay que extraer la prótesis, dejar que cierre por segunda intención, realizando curas diarias y tras un periodo de varios meses volver a introducir la prótesis.

A medio plazo, la complicación más frecuente es la contractura capsular (cápsula mamaria), de origen multifactorial (bolsillo subglandular, infección subclínica, pequeño hematoma, patología autoinmune…), que en la actualidad se da con mucha menos frecuencia que antes, principalmente porque hacemos el bolsillo submuscular, utilizamos prótesis texturadas, no lisas, colocamos drenajes y evitamos la posible contaminación de la prótesis al introducirla por el surco submamario, en vez de periareolar. Dependiendo del grado de contractura capsular y de lo que le suponga a la paciente, consideramos actuar o no. Un grado I, con ligera dureza al tacto, no es lo mismo que un grado III-IV con deformidad de la mama y dolorosa. En este ultimo caso hay que intervenir haciendo capsulotomia/capsulorrafia y si a la paciente se le había puesto la prótesis subglandular, se pasa al plano submuscular; si las prótesis son antiguas se cambian por las actuales microtexturadas , de gel cohesivo y garantía de por vida.

Otra posible complicación, más a largo plazo, sería el Reepling o pliegues en la mama, que suele ocurrir en pacientes delgadas, con prótesis subglandulares no cohesivas. La falta de tejido no la podemos suplementar, pero si podemos cambiar las prótesis y ponerlas de gel cohesivo y algo más grandes para que distienda más la piel y mejorar la estética de la mama.

En algunas pacientes puede descolgarse el polo inferior de la mama, bajando el surco submamario y quedando más vacío el polo superior. Nosotros al introducir la prótesis por el mismo surco, la cicatriz interna sirve de sujeción, aun así hemos tenido algún caso. Si a la paciente le preocupa hay que sacar la prótesis y realizar una sutura interna para elevar otra vez el bolsillo, o bien, si la paciente desea tener más cantidad de pecho, colocarle unas prótesis más grandes que rellenarían más el polo superior.

Recambio de Implantes

El cambio de prótesis puede deberse a varias situaciones: Rotura del implante, deseo de la paciente de tener más volumen o bien alguna complicación como contractura capsular, infección, reepling…

Rotura del implante: Las prótesis antiguas estaban menos perfeccionadas. Con menos cubiertas o capas y eran de silicona más fluida. A partir de los ocho o diez años, o bien antes si ha habido algún problema, se recomienda hacer una resonancia magnética, que es donde se aprecia mejor el estado de las prótesis. La rotura puede ser intracapsular (la silicona se mantiene dentro de la cápsula que rodea el implante) o extracapsular, donde la silicona puede migrar fuera de la cápsula, hacia la glándula mamaria y tejidos adyacentes. Si la rotura es intracapsular la intervención es menos laboriosa, aunque la pringosidad de la silicona puede dificultarla. Una vez realizada limpieza y lavados exhaustivos se procede a introducir la nueva prótesis de gel cohesivo, bien el el mismo plano o cambiando al submuscular. Si la rotura es extracapsular, la dificultad es mayor porque hay que extraer todos los siliconomas y la cápsula; aunque como ya hemos comentado no existe ninguna relación entre la silicona y el cáncer de mama.

Deseo de la paciente de tener más volumen: hay que tener en cuenta que a las pacientes con poco pecho y piel prieta,que todavía no han dado a luz, el tamaño de las prótesis que se les puede poner es limitado. Con el tiempo la piel, al ser elástica, va dando de sí y además la prótesis va atrofiando con los años los tejidos circundantes; por lo tanto no es inusual que algunas pacientes nos pidan aumento de volumen. El cambio de implantes es una intervención sencilla y poco molesta y en principio no es necesario dejar drenajes, pudiéndose marchar a casa en el mismo día y hacer vida normal en pocos días. Otra cuestión es que haya que cambiar el bolsillo a submuscular o haya que hacer mastopexia (subida de mamas) concomitante.